El hacer ciencia o resolver conflictos, el tratar de entenderlos y de proponer soluciones integrales, ha sido, desde que tengo uso de razón, el tema que nos han inculcado como protagonistas de la sociedad.
Y cuando simplemente cierro los ojos y miro dentro de mí, me encuentro no solo con diferentes paradigmas cruzados, sino también con diferentes modelos idealizados que también desde niños nos han planteado. Y es entonces cuando nos preguntamos, analizando la situación actual, si es esto lo que debemos seguir, entendiendo que desde el principio del llamado desarrollo, nada ha permitido resolver completamente los conflictos y problemas.
Y es entonces cuando, personalmente, me pregunto si el cambio de paradigma hará parte de nuestra solución, o si el cambio en nuestras actitudes, sin dejar de lado el cambio paradigmático, es lo que debemos hacer.
Es complejo y a la vez sensacional, comprender que los nuevos modelos se han desarrollado en torno al cambio en la forma de pensar de las personas. El problema que nos encontramos cada día, sin embargo, es que el cambio no es tan rápido como nosotros queremos, y cada día los problemas se acumulan sobre nosotros y vemos que la situación ambiental se deteriora más rápido.
Y como ingenieros, es necesario poder encontrar soluciones, así como los médicos encuentran soluciones a los problemas de la sociedad y los políticos a los problemas del pueblo. El único problema que podemos es el comportamiento humano, pero visto un poco más allá de la simple conducta antrópica la misma esencia del ser que ha dejado de ser humano para pasar a ser prácticamente mecánico, influenciado en muchas oportunidades, por los diferentes pensadores que han ayudado en la formación paradigmática actual.
Ahora bien, no es juzgar o culpar a las personas, sino proponer alternativas un poco más severas en la solución de los problemas que nos aquejan y buscar, como muchos, la prevención a las situaciones que nos puedan aquejar en el futuro: ir dos pasos adelante.
Para esto, es necesario pensar, más que en un método como tal, en un modelo, que si bien es cierto, puede ser llamado así, no busque encasillar pasos prácticos para el desarrollo de un problema que arroje como resultados, satisfacciones inequívocas.
En este punto, y comparando el discurso cartesiano, podríamos hacer una crítica a éste, apoyarlo tal vez, o simplemente ser completamente innovador con tal. Y pues como antes he dicho, debemos buscar nuevos modelos a seguir, nuevas formas de ver la problemática, nuevas formas de afrontarlas y sobre todo, nuevas formas de proponer evitarla, no entendiendo esto como huirle, mas como darle la cara para solucionarla.
Y rompiendo el paradigma, es necesario que primero busquemos cuál es el problema ambiental que queremos tratar. Y cuando me refiero a problema ambiental, no solo abarcamos el campo ecológico, mas el social, el económico, el cultural y el político, entre otros, ya que si entendemos como ambiente al todo, entonces no podemos desligar la idea que nos proporcione cada asunto, y es por esto que debemos ver la problemática desde una perspectiva holística.
Y para contemplar un nuevo modelo, es necesario primero, poder entender qué es lo que nos afecta. No solo a nosotros como personas sino a nuestro entorno, ya que si solo lo vemos antropológicamente, estamos cayendo en el mismo error del pasado. Entonces es necesario ir un poco más allá y poder analizar, entonces, el problema que como sistema holístico, nos esta afectando.
Cuando ya tenemos el problema identificado, es importante ver cuáles son las variables que están involucradas en el problema. Estas son variables internas y externas, directas e indirectas. Esto puede ser algo complejo, diría yo, pero es necesario que veamos todas las posibilidades que se están tratando y que pueden perjudicar nuestro entorno y están causando, como diría Prigogine, un desorden mayor a nuestro ambiente.
Entonces, cuando ya tengamos las variables, es preciso interrelacionar estas variables, creando un modelo comparativo que nos muestre posibles alternativas. Estas variables, como ya mencioné, son de tipo social, ecológico, económico, cultural y político entre otras.
Con esto pasamos a un punto de gran importancia, y es proponer alternativas para la solución, teniendo en cuenta estos factores de los que hemos hablado, en un contexto integrador, mostrándonos posibles soluciones a nuestros conflictos ambientales.
Finalmente, después de aplicar nuestro nuevo modelo, es conveniente poder evaluar, no solo al final del trabajo, sino durante periodos dentro del mismo. Esto nos proporciona una retroalimentación que permite avanzar en la búsqueda de la implementación y mejora de cada uno de nuestros programas de conflicto y problemática ambiental.
En síntesis nuestro modelo debe tener los siguientes pasos:
1. Entender nuestro conflicto o problema de una forma integral.
2. Plantear las variables que afectan dicho conflicto
3. Interrelacionar estas variables
4. Proponer alternativas para la solución
5. Aplicar el modelo y autoevaluar
Los modelos, métodos y demás, valga la aclaración, simplemente son para solucionar asuntos momentáneos, ya que nos encontramos en una sociedad cambiante que cada día innova en los diferentes procesos del conocimiento y aunque entendamos la globalización como el proceso de homogenizar las culturas, es importante entender que estas homogenizaciones son en cualquier campo, menos en el pensamiento, donde cada día somos más diversos.
Es por esto que el modelo propuesto es muy general, y por eso, es aplicable a diferentes asuntos actuales, pero a medida que pase el tiempo y “evolucionen” los sistemas ambientales y las problemáticas, será necesario replantear estos nuevos paradigmas, y modelos de solución.
Las cosas no están dichas, pero podemos hacer una buena aproximación a la solución de los conflictos ambientales que hoy nos aquejan.